El consumo de grasa y el sedentarismo ha aumentado tanto en los países de ingresos altos como en los países en transición. La Organización mundial de la Salud ya considera al problema de la obesidad como una epidemia por la cantidad de gente que la padece.
En hombres y mujeres aparentemente sanos, de edad mediana, la obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo, bien reconocidos, que pueden provocar la mortalidad, la enfermedad coronaria (EC) por hipertensión arterial y elevación de las concentraciones plasmáticas de colesterol y, probablemente, el accidente cerebrovascular.
