Competitividad y educación
Por Aíto García Reneses
Octubre de 2.006
Con ocasión del Congreso Internacional de Minibasket, celebrado en Manresa, tuve la ocasión de reencontrarme con muchas personas que se siguen dedicando con pasión a educar y de enseñar a los jóvenes mediante nuestro querido Minibasket.
Recordé, asimismo, mis inicios como entrenador en el Mini del Estudiantes y después con la Selección Castellana para continuar con la Selección Catalana. Recuerdos entrañables e inolvidables.
En la charla que tuvimos durante el Congreso resultó de especial interés cómo encauzar competitividad de los jugadores hacia donde más interesa y no dejarse arrastrar por una competitividad mal entendida que, desgraciadamente, está muy extendida. La sociedad es muy competitiva pero no se debe transmitir esa competitividad hacia el interés de ganar a cualquier precio a nadie y mucho menos a jugadores tan jóvenes. Esa competitividad es muy fácil transmitirla para que la encaucen hacia el aprendizaje. Recuerdo que, en mis comienzos, alguna vez el equipo titular del partido eran los cinco primeros jugadores que hiciesen bien la entrada por la izquierda, y otros muchos ejemplos parecidos de tal forma que por supuesto los chavales querían ganar los partidos pero lo que más les motivaba era aprender cosas, y aprenderlas bien.
Todo eso, además, no conlleva perder las competiciones ya que si se sabe desembarazarse de la presión ejercida por el entorno donde lo más importante es ganar el partido del domingo aprenderán mucho más y en poco tiempo tu equipo será mucho mejor y podrá ganar a equipos que sólo ven el futuro inmediato y no el de medio y largo plazo que debería ser el objetivo más importante de los equipos de Minibasket.
Otro aspecto aún más importante es educar a los niños a trabajar en equipo, con respeto a los compañeros, a los entrenadores, a los rivales y a los árbitros. Como siempre el entorno nos hace más difícil esta misión porque creo que es fácil arrastrar a los niños y niñas hacia esa forma de proceder pero a veces nos encontramos con dificultades externas.
Me sorprende oír en muchas ocasiones que la educación actual es mucho peor que la de la generación anterior, me sorprende porque he visto demasiados partidos donde los padres insultan y se meten con el árbitro, también lo hacen con los jugadores del equipo rival y también con el entrenador de su hijo e incluso con los compañeros porque, por ejemplo, no le pasan el balón. No se que tenía mejor esta educación de estos padres mejor que la de sus hijos. ¿Van a ser peores los niños cuando sean padres? Espero que no.
Que se puede hacer ante esta actitud, afortunadamente no generalizada, tan extendida. Pues insistir en nuestras cosas: estamos educando y aprendiendo. Esa debe de ser la mentalidad del entrenador. Si al mismo tiempo se puede influir en otras áreas para que colaboren mucho mejor, pero si no es posible por lo menos a nuestro equipo no le va a arrastrar el entorno hacia terrenos que comporten la mala educación o la competitividad hacia ganar los partidos por encima del aprendizaje.
Estoy seguro que somos muchos los que pensamos así. Lo único que tenemos que hacer es ser fuertes para no dejarnos influir arrastrándonos hacia otros caminos
